jueves, 30 de julio de 2009

Nadie


El ruido de los autos tropiezan con su ánimo, siempre creyó que tenía que ser puntual para que no pensaran mal de ella. Demasiado tarde. El lip stick se perdió en la bolsa negra y enorme que llevaba del lado derecho. La sonrisa nerviosa le obliga a voltear a ambos lados de la acera, quiere verle ahí, tomar con sus manos su cabeza, alborotarle un poco el pelo y besarle. Nadie, sólo el globero perdido en el tiempo paseandose por el jardín. Nadie, sólo el niño que juega absorto con los soldados verdes Impala. Nadie, sólo la señora de blusa azul que pasea a ese Maltés de ojos claros. Nadie, sólo su esperanza de tocarle como hace dos años en el colegio. Las campanadas de una iglesia le piden que se marche, 6:25 y nadie, nadie le espera ahí.


miércoles, 22 de julio de 2009

Respondiendo a Eve Ensler...Monólogos de la vagina


Amiga mía...te quiero

Si tu vagina se vistiera, qué prenda se pondría?
Se pondría una falda larga tipo hindú y una pasmina café...

Si pudiera hablar qué diría?
Diría pasión, ternura y concupiscencia

A qué te recuerda tu vagina?
Me recuerda a una cueva, una cueva llena de tesoros, que aguarda el momento para disfrutar de ellos

Qué tiene de especial tu vagina?
Mi vagina es especial porque siempre está dispuesta a brindarme amor y cariño, es fuerte y valiente, aún en los momentos difíciles ha logrado ser ella

A qué huele tu vagina?
A café expresso






domingo, 19 de abril de 2009

Señal

El rostro oculto me dio la señal de su llegada. No tenía luz en su mirada, sus manos frotaban sus piernas y su boca exploraba vocablos mudos. El miedo le traspasaba los poros y su respiración lenta hablaba por su tedio. Cansancio, pesar, fastidio, tristeza, dolor...
Había dejado todo, su vida, su nombre, su cuerpo... Buscaba un camino, aguardaba una voz, levantaba ese rostro oculto, me daba una señal.

jueves, 2 de abril de 2009

CORDURA


Se escapó su recuerdo y quedó vagando por aquellos sitios que no he reconocido,
las calles concurridas se convirtieron en estampas litográficas de un libro viejo y amarillo,
nada quedó de su mirada.

Perdida trasnochó en la ciudad y entre harapos y botellas cubrió la soledad infinita,
se regaló festines de miradas absortas que intrigantes le observaban cual figura rara,
no permitió que nadie le vulnerara.

¿Dónde está la cordura? entre aquellos transeuntes que nos regalan miedos o aquellos en los que el espíritu se ha ido al cielo y deambulan en constante abandono silencioso...

Ella recoge un bote, reciclando su vida y recolectando el hambre de un matutino abrazo,
el gran monstruo le devora el alma, ella con ternura se acaricia con el frio y se aleja con su rostro solo y desmoronado.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Interrogante

La linea de la almohada delimita mis pensamientos locos, simples, concupiscentes que atraen mi mano y la guardan en la entrepierna, simulando una tarde de melancolía. El calor arrebata las ropas y sólo el disfraz carnal permanece inmune a esta terrible epidemia de soledad.

El temor a la quietud del espiritu recrudece mi instante, convulsa lo simple y lo cotidiano, nada se espera de este jueves cargado de marzo que agrede al sofá, a la cómoda y a la bata negra que descansa en el revistero. La cama cobija un sentimiento que duele y lacera por las noches, las madrugadas y también por las tardes. ¿quién dijo que no duele el amor?.

Un hueco se recarga en el estómago y me sabe humana, mortal. Me levanto cargando mis culpas y los despojos de una mañana lastimera que se pregunta por qué.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Partida


El borde del vaso me regala el temor de no tenerte,
los cigarrillos encendidos me muestran la impaciencia.
Nada queda sino el tétrico olor a guayaba en dulce,
que me golpea el pecho recordando tu frio cuerpo,
tus ojos cerrados y tu abandono total.
Urna tallada con flores, aroma a incienso y lágrimas derramadas
acompasan mi mirada extraviada que se duele por dejarte ir.

martes, 10 de febrero de 2009

Mentira

Miénteme con tu lengua húmeda,
rastréame con tus huellas dactilares,
y ya así, sumida en el sopor de tu mirada
húndete acompasadamente
para saberme una verdad