El rastro de las hormigas me lleva al desengaño
rojas y negras se alistan para ubicar tu aliento, aguamiel a borbotones
la sombra se te escapa al venir a mi lado
prudente dejo el quicio de la puerta por si prefiere entrar
el frio de la calle hela los huesos
tu cuerpo enciende las pupilas lejanas que se guardaron en el desván
difuso es el rostro de esta morriña que atrapa y enajena
Luna negra
inmovilizas el resplandor, ocultas la verdad
olemos, degustamos y tocamos
alados partimos de la morada
la sombra arrastra su silencio
hermanas las hormigas vomitan nuestra hiel
viernes, 23 de abril de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
III
Recorre las avenidas infestadas de cuerpos inertes
las ropas los cobijan de extrañas sensaciones de soledad,
si ella no estuviera ahí recordaría lo que es ser criatura y se tiraría a la acera con su vestido rojo,
edificios mutilados por ideas mercantilistas
vidrios esplendentes muestran qué es ser mujer
Selene desdichada muestra su mueca de cuarto menguante
apura sus andadas a través del aire que retoza en su rostro,
arrastra las palabras de un abecedario desgastado por los días
clarividente introduce preguntas en esos cuerpos que le atajan
aúllan, vociferan, enmudecen, esperan
su cuerpo se arrastra no entiende quién es
las ropas los cobijan de extrañas sensaciones de soledad,
si ella no estuviera ahí recordaría lo que es ser criatura y se tiraría a la acera con su vestido rojo,
edificios mutilados por ideas mercantilistas
vidrios esplendentes muestran qué es ser mujer
Selene desdichada muestra su mueca de cuarto menguante
apura sus andadas a través del aire que retoza en su rostro,
arrastra las palabras de un abecedario desgastado por los días
clarividente introduce preguntas en esos cuerpos que le atajan
aúllan, vociferan, enmudecen, esperan
su cuerpo se arrastra no entiende quién es
miércoles, 21 de abril de 2010
II
La calle silenciosa dormita a cuenta gotas
mientras un gato sigiloso deambula entre las malezas de la noche,
esa quietud insultante se agolpa en su cuerpo y su mirada
Sólo la observa la Luna
La soñolienta esfera que persigue a los noctívagos y enclaustra a los desaforados
teme de todo, de la silla desvencijada, del retrato gastado, de la pluma sin tinta
que detiene sus palabras
atraganta su pensamiento en las pequeñas cosas,
insignificantes cosas, intrascendentes cosas
Pupilas distantes que se enroscan en los letargos de Artume
mientras un gato sigiloso deambula entre las malezas de la noche,
esa quietud insultante se agolpa en su cuerpo y su mirada
Sólo la observa la Luna
La soñolienta esfera que persigue a los noctívagos y enclaustra a los desaforados
teme de todo, de la silla desvencijada, del retrato gastado, de la pluma sin tinta
que detiene sus palabras
atraganta su pensamiento en las pequeñas cosas,
insignificantes cosas, intrascendentes cosas
Pupilas distantes que se enroscan en los letargos de Artume
jueves, 8 de abril de 2010
Ansia
8 de abril y tú tan lejos,
recojo mi ansia y la envuelvo en la maleta
antojo la forma extraviada de tus ojos
y los apegos de la madrugada.
El frio enmudece mis dedos,
apilo las memorias y las enclaustro en la cartera
asemejo a un lirón que busca su madriguera
y unos cuantos libros se asoman sin querer.
Las catrinas mutiladas me observan,
inquieta la gárgola me vigila
marchito el romero percibe mi impaciencia
y se orquesta el silencio para prevenir tu voz.
9 de abril y tú tan cerca
libero mi alma y la cubro con tus besos
heredo a una araña que teje su posada
y unos cuantos adioses se presentan para enmudecer.
recojo mi ansia y la envuelvo en la maleta
antojo la forma extraviada de tus ojos
y los apegos de la madrugada.
El frio enmudece mis dedos,
apilo las memorias y las enclaustro en la cartera
asemejo a un lirón que busca su madriguera
y unos cuantos libros se asoman sin querer.
Las catrinas mutiladas me observan,
inquieta la gárgola me vigila
marchito el romero percibe mi impaciencia
y se orquesta el silencio para prevenir tu voz.
9 de abril y tú tan cerca
libero mi alma y la cubro con tus besos
heredo a una araña que teje su posada
y unos cuantos adioses se presentan para enmudecer.
jueves, 7 de enero de 2010
Luna
Silenciosa duermes a mi lado
y nada te impide teñir la atmósfera con tu presencia.
Eres brillante como los ojos del venado
y blanca como la muerte en el oriente.
Tus desvelos guardan memorias,
recitan voces y clavan soledades,
sólo tú llevas al mar de la tranquilidad,
sólo tú conduces al mar de la fecundidad.
Femenina tú, solitaria tú, voluble tú,
necesaria tú.
Magia de vida, hechizo noctívago, agonía de amor.
y nada te impide teñir la atmósfera con tu presencia.
Eres brillante como los ojos del venado
y blanca como la muerte en el oriente.
Tus desvelos guardan memorias,
recitan voces y clavan soledades,
sólo tú llevas al mar de la tranquilidad,
sólo tú conduces al mar de la fecundidad.
Femenina tú, solitaria tú, voluble tú,
necesaria tú.
Magia de vida, hechizo noctívago, agonía de amor.
viernes, 18 de diciembre de 2009
BLANCA NAVIDAD
Se sentía un poco extraño el ambiente, todos dando abrazos y deseando cosas buenas. A cada paso que daba, una tarjeta, dulce o galleta confitada se apresuraba a mis manos, no puedo negar que me sentía un poco extraña; en realidad estas fechas no eran mis preferidas y aunque anhelaba pasar inadvertida todos y todas acudían a darme sus mejores vibras. Me he preguntado por qué razón detesto estas fechas.
Quizá sea porque una vez mi papá me dejó vestida y alborotada y jamás pasó por mi para llevarme a casa de la abuela; me puse el vestido beige que mi madre había comprado en una tienda departamental del centro histórico, guardé en mi mochila mi negrita cucurumbé y ese cuervo con zapatos rosados. No llegó.
O tal vez porque en esas fechas comprendí que los mejores amigos no son eternos y él partió y nunca me dijo nada. Abandonó nuestras tardes de café y las largas horas de silencios continuados.
No quiero esa blanca navidad a mi lado, detesto los villancicos y los largos abrazos; cuándo descansaré... navidad blanca, blanca navidad. Triste y sola. Nada más
Quizá sea porque una vez mi papá me dejó vestida y alborotada y jamás pasó por mi para llevarme a casa de la abuela; me puse el vestido beige que mi madre había comprado en una tienda departamental del centro histórico, guardé en mi mochila mi negrita cucurumbé y ese cuervo con zapatos rosados. No llegó.
O tal vez porque en esas fechas comprendí que los mejores amigos no son eternos y él partió y nunca me dijo nada. Abandonó nuestras tardes de café y las largas horas de silencios continuados.
No quiero esa blanca navidad a mi lado, detesto los villancicos y los largos abrazos; cuándo descansaré... navidad blanca, blanca navidad. Triste y sola. Nada más
jueves, 3 de diciembre de 2009
Tiempo II

Nada ha detenido el paso del tiempo, nada, aún cuando los días parecen idénticos y cada minuto es una calcomanía de ése mismo que viví ayer.
Hoy las manos parecen viejas, el rostro parece gastado, el alma parece decrépita
y todo se estanca en meses amontonados en un calendario.
Los ciclos circundan la anatomía, la revolucionan, prisionera distinguida de la cotidianidad.
El crujido de las hojas se detienen en los pasos atolondrados que reparan en la noche
y nada les impide perpetuarse en ese cosmos unívoco que son sus ojos.
¿Cómo se originó el tiempo? ...cómo se ha trasladado a esta geografía epidérmica para cimentar
su presencia.
¿Quién le abrió camino?...quién le enseñó los secretos vivificantes para que él los
apaciguara.
apaciguara.
¿Cuándo se detuvo? ...cuándo se entrampó en la vida, la vida misma que corroe los
huesos y malidiciente responde: calla!
huesos y malidiciente responde: calla!
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