miércoles, 29 de octubre de 2008

Tiempo


Guardían silencioso que ronda nuestra existencia;
nos permitimos olvidarte...
pero tú infame nos recuerdas tu omnipotencia.

La flecha del tiempo es conducida por tu mano, no hay escapatoria;
te veré firme e irreversible y me daré cuenta de la conjunción de pasado - presente - futuro.
Neta asimetría de lo que fui, lo que soy, lo que seré.

Juegas con mi universo y quizá lo vuelves más desordenado.
Protervo me inclinas hacia ti, te presiento en los surcos de mi semblante,
dime ¿qué he vivido?...

Nada hay que no le poseas, porque nada es igual hoy que hace un segundo;
¿qué haces? ¿qué somos?
No hay destino, sólo tú y tu potestad silenciosa.

Ilusa reviso el calendario, observo mi reloj y el cronómetro me dice que he tardado 32 segundos en esta perorata hacia ti.






jueves, 23 de octubre de 2008

Vacío


Se veía cansada, sus dedos reclamaban los días sedientos de palabras; sus ojos escurrían cada vez que intentaba formar un verso, y éste, despiadado huía temeroso para no ser encontrado. El corazón le latía de modo tan lento que imaginaba que era el sonido de una Remington de 1873. Dónde habían quedado las musas?, en qué momento se extravió la inspiración?.

La soledad de su casa le inundaba como si hubiese llegado la crecida y se lo hubiera llevado todo. Nada quedó de aquella palabra, dulce y atronadora con la que cada noche despilfarraba el amor que él nunca le tuvo.
El escritorio reclamaba su presencia límpida; sus ropas reflejaban el cansancio y el cabello que una vez fue brillante, hoy lucía opaco, casi gris. Nada quedaba de ese retrato arrugado que guardaba en la cartera negra. En el aire pululaba la soledad y la tristeza, se intoxicaba la pluma con tanto sinónimo barato y emigraba sigilosa porque no deseba bañarse con la tinta negra.

Por la ventana entró un frio intenso que recorrió su columna y éste se llevó su piel rosácea, arrugó el papel blanco y lo cubrió de lágrimas; la palabra se había alejado, como aquella pasión que una noche le hizo escribir un soneto y un nocturno... ven palabra!




domingo, 21 de septiembre de 2008

Elegía


Afiladas, caían las gotas de lluvia,
me recordaban el pasado cuando las lágrimas lastimaban mi piel.
Ese olor a tierra mojada me obligaba a cerrar los ojos
y yo desprevenida olvidaba el aliento para poder respirar.

¿Dónde se escondió el terror de aquella tarde?
¿Quién le obligó a partir lejos de mi morada?

Nada quedaba ya del bosquejo de su mueca,
la agonía había cesado lentamente...
dónde vivirán los clamores de tu oquedad fónica
a quién le reclamo lo estático del viento y la podredumbre de la algarabía vecinal.

Lluvia, las gotas caían afiladas,
me recordaba tu efigie de carne y hueso
dónde acaba la materia...te siento...


jueves, 18 de septiembre de 2008

¿Qué esperas de mi?


¿Qué esperas de mi? si tan sólo te doy mis palabras
y esas diluídas se guardan en el cofre de lo prohibido;
dejaremos que escapen para que se reconstruyan y salgan a la luz.
¿Las quieres?

Son esdrújulas que me poseen : ámame, tómame, siénteme
graves que te liberan: sueña, vive, ama
agudas que nos sentencian: pasión, razón, liberación.

Cuando las recibas deletréalas para que sientas su rigor,
no son grafías simples ni fonemas adornados,
son palabras que penetran el alma y se duermen bajo el colchón acompañando el silencio.

¿Qué esperas de mi? si tan sólo soy este cuerpo
y ese transgredido por el tiempo se cobija con algodón y perfume
permitiremos que huya para que se sobreponga y permanezca al presente.
¿Lo quieres?

Son huesos que fijos me sostienen: húmero, radio, tibia y peroné
músculos que te contraen: bíceps, abductor mayor, glúteo medio
órganos que nos enlazan: hipotálamo, ovarios, páncreas.

Cuando lo tengas acarícialo para que percibas su calor,
no es una masa amorfa ni un simple conjunto de materia,
es un cuerpo que se introduce en tu mente y se acompasa sobre las sábanas aguardando tu mirada.

¿Qué esperas de mi?





miércoles, 3 de septiembre de 2008

Lista de mercado


La profundidad de la caricia le arrebata,
su entrepierna roza cotidiana el pubis ansioso de ser mancillado,
no se detiene, reclama la urgencia y derrama ansias que se tatúan en sus pupilas.

El sudor generoso se agita en la dermis
al compás del jadeo atronador

- Penétrame… con tus murmullos

La cebolla y el comino recomponen la sazón
se acitrona el deseo al lado de la esperanza,
se buscan las geografías, como cuerpos que esperan ser devorados.

El sexo prófugo se pierde en la cocina
da paso al rictus del amor disimulado

- Cógeme … con tus caricias

orgasmo, líbido, cerebro, anatomía, pene, caricia, vagina (lista de mercado)


sábado, 30 de agosto de 2008

Alfonsina

Huele a humedad, el dolor de las sábanas se adhiere a la piel agrietada por el pasado, su mano se desliza por sus senos y los sostiene porque buscan escapar como el olor de sus ojos. La ventana le taladra el día, sabe que tiene que desperezarse y enfrentar el recorrido, a su jefe y el café mal hecho. Anhela el mar. Baja sus pies de la cama y siente el piso frio, helado como su boca. Sólo un boxer y una camiseta cubren su anatomía que se desliza escaleras abajo para tomar un poco de jugo de mandarina, sabe que con ello al menos por un rato desaparecerá el sabor de la soledad.

Enciende la radio y Mariano Osorio le da los buenos días, le dice que la vida es maravillosa y que el amor está a la vuelta de la esquina; ella se apura a arreglarse porque no quiere llegar a esa esquina y darse cuenta de que ese amor se ha ido como la espuma marina con la que juegan las caracolas.

Unos jeans deslavados, una camiseta blanca y una chaqueta de pana le atavían; sus botas negras hacen juego con sus gafas y su mochila. Lleva a cuestas los 35 años, el libro de El dulce daño que él le obsequió una tarde tomando una tisana de frutas secas, y una cartera de Disneylandia que le trajo de su último viaje. Apaga la cafetera, el radio y su emoción, sale del número 45 y camina por calle Solidaridad, toma el pesero, otras pieles se adhieren a ella, molestas, rugosas, simples, su cabello lacio emite sonidos de Dolce Gabbana y logra con un movimiento que el chofer le sonría, dibuja una mueca y sus ojos anhelan la próxima estación.

Entra al edificio de 23 pisos, toma el ascensor, revisa a sus acompañantes y los siente; un sonido le indica el 19 y las puertas abren con una sonrisa en su rostro, deja de lado la tristeza y la soledad, las noticias le aguardan, su voz dará a otros voz, se siente libre y segura, revisa su reloj 7:58 am, le pide que se estacione ahí en ese tiempo, en ese lugar, en esa cabina de la que no desea salir para reencontrarse nuevamente sola, aguardando a ese repeortero que le ha abandonado por una noticia y unas piernas largas que se asemejan a una prima ballerina. Un letrero iluminado le indica Al aire.

- Muy buenos días amable auditorio, el reloj marca los 8:00 am, bienvenidos a Por la libre un espacio donde el pensamiento se convierte en palabras, los saluda Alfonsina.

viernes, 29 de agosto de 2008

Pasos


Qué son los pasos que llegan a mi,

tan sólo miradas perdidas que se aspiran en el aire,

murmullos sonoros de esa soledad que se imbrica en la piel.


Esos pasos crispan la mirada pueril que rememora la conciencia,

lastimeros golpetean el asfalto y se abandonan a la multitud.


Mis pasos rastrean el escenario,

ese camino que aún no está hecho;

siento mis plantas lastimadas y pretendo huir.


Esos mis pasos me detienen,

camino hacia mi historia, mi nuevo vivir.