miércoles, 26 de marzo de 2008

Pensamiento


Comprendo que las inexistencias permanecen en mi, no me poseo, al contrario, me abandono a la crueldad del tiempo. Ese tirano que se estira para consumirme; no me manejo, como piedra petrifico mi respiración para no sentir, porque cada respiro me da ansiedad, ansiedad de asirte, de beberte, de dibujarte.

Qué más me recrimino, si tan sólo el no olerte me hace daño. Róbame ésta soledad, empácala con tu mirada y libera este espacio que me ahoga de tan solo pensarte.

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