domingo, 2 de marzo de 2008

XVI


Arráncame las manos

para no tocar tu nombre,

córtame la voz

para no nombrar tu aliento.

No quiero desearte...


Róbame la intranquilidad

para que no enloquezca,

secuéstrame el insomnio.

No quiero pensarte...


Cástrame el aire

para no olerte en mi espacio,

golpéame el tiempo.

No quiero mirarte...


Mendígame el silencio

para no vociferar tus pasos,

róbame la luz.

No quiero soñarte...

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